La trata de personas se ha convertido en una de las formas más agresivas de diversificación del crimen organizado en el país. Su expansión más reciente ocurre en el terreno donde millones de niñas, niños y adolescentes pasan gran parte de su tiempo: las plataformas digitales.
El Quinto Reporte sobre la Trata de Personas del Consejo Ciudadano para la Seguridad y Justicia de la Ciudad de México revela que la captación a través de redes sociales, aplicaciones y videojuegos va en aumento, acelerada por dinámicas de género que profundizan la vulnerabilidad y por los riesgos particulares que enfrentan personas migrantes.
El informe señala que espacios como Facebook, Instagram, Litmatch y videojuegos populares como Roblox y Free Fire son utilizados como puntos de contacto inicial con menores de edad. La operación se perfecciona después en canales privados como WhatsApp y Telegram, donde los tratantes solicitan o difunden contenido íntimo infantil y consolidan los delitos.
Redes transnacionales y migración: el engaño detrás del “empleo”.
El reporte documenta el crecimiento de redes transnacionales que captan principalmente a personas de Colombia, Venezuela y Honduras, prometiendo regularizar su situación migratoria con ofertas laborales inexistentes que terminan en explotación.
Mujeres y niñas: las víctimas principales
Las mujeres y niñas representan el 62 % de las víctimas. La explotación sexual, la servidumbre doméstica y el matrimonio forzado son las formas más comunes de trata. El llamado “método del enamoramiento” continúa siendo una de las herramientas de enganche más utilizadas, especialmente en casos de explotación sexual.
Menores de edad: cifras que alarman
Entre menores de edad, los fines principales de la trata reportados son:
- Prostitución ajena u otras formas de explotación sexual: 30.7 %
- Trabajo o servicios forzados: 28.2 %
- Mendicidad forzada: 15.4 %
Una crisis que avanza al ritmo de la vulnerabilidad
La UNODC México advierte que la trata de personas —muchas veces gestionada por grupos de delincuencia organizada se intensifica conforme aumenta la pobreza, la desigualdad, los conflictos armados y el impacto del cambio climático. Estos factores multiplican la vulnerabilidad de quienes ya se encuentran en riesgo.
Niñas, niños, adolescentes y mujeres siguen siendo el rostro más visible de esta tragedia silenciosa.
