Luego del fallecimiento de Sarahí Nohemí Rosales Coronado, ocurrido este sábado en Durango, sus familiares manifestaron inconformidad por la atención que recibió en el Hospital General 450, al considerar que hubo deficiencias durante su tratamiento.
La mujer había resultado herida por un disparo durante un hecho violento registrado a inicios de marzo en la colonia División del Norte. Tras ser ingresada al hospital, sus familiares aseguran que tuvieron que conseguir por cuenta propia equipo y material médico necesario para su atención.
Después de una intervención quirúrgica, la paciente permaneció varios días hospitalizada y posteriormente fue enviada a su domicilio. Sin embargo, su estado de salud continuó deteriorándose, por lo que días más tarde fue trasladada nuevamente al hospital.
Durante su segunda hospitalización, médicos detectaron complicaciones en los pulmones que requerían un nuevo procedimiento. No obstante, durante el proceso la mujer sufrió paros respiratorios que terminaron por causarle la muerte.
Ante esta situación, la familia pidió que se investigue lo ocurrido tanto en la atención médica como en el ataque armado que originó las lesiones.
